Los ocho martillazos de Pinocho
es un artículo publicado en GARA el 30 de septiembre de 1999.
J. Pascual Iriarte «Paski» * Humorista
Nos llega la noticia de otro nuevo escándalo relacionado con lo que podríamos empezar a llamar la trama Itoitz. Un juez ha pegado ocho martillazos encima de su mesa. Resultado: cinco años de cárcel para cada uno de los solidarios de la rotaflex, multas y embargos aparte.
Sólo era una cuestión de tiempo. El señor juez, que siempre es el último en dictar sentencia, nos confirmó lo que todo el mundo comentábamos en la intimidad del silencio. Nadie se atreve a hacer justicia en esta tierra. La Libertad ,una estatua que pusieron en New York.
Si la condena es ya de por si escandalosa, la acusación pone la nota de humor: ¡Secuestro!
Los poderosos de aquí pasaréis a engrosar las anecdóticas páginas de los Guiness con el «secuestro» más corto de la historia del mundo: cinco minutos. ¿Os imagináis una página Web a tal evento? Vuestro «Estado de Derecho» se tambalearía por su vertiente más ridícula. Suma y sigue.
A vosotros, los de arriba, os gusta mucho jugar, pero jugar sucio. Habéis movido ficha y os habéis comido ocho peones, y con ellos algunos cuantos más. No habéis respetado ni la más mínima de las reglas del «juego democrático» en el que decís estar, utilizando la más rastrera de las artimañas para condenar a la humillación a vuestros adversarios, aprovechando la correlación de fuerzas; aun a sabiendas de que estos chavales jugaban limpio, demasiado limpio, y eso lo sabíais. Cinco años contando cucarachas son muchas cucarachas.
Tapáis el ridículo de que se os subieran a la boina con el placer que os da la venganza. Os encanta aplastar a los que están debajo de vosotros, les pisotáis cobardemente con vuestros zapatones y encima os limpiáis la suela en nombre del «progreso», o como se diga.
Os ponéis el pedigrí de defensores de la legalidad, y, cuando ésta tira en contra vuestra, entonces la retorcéis haciendo realidad virtual de los hechos, porque tenéis bien sabido que «vuestra sociedad» se va a tragar la «versión oficial»que en cada momento os dé la gana contarles. La tiranía os llega a tal punto que en vez de agachar la cabeza y rendíos a las evidencias, condenáis a los demás.
Seréis grandes malabaristas en vuestro terreno, pero nos consta que no sabéis plantar una mataperejil. Flotáis muy bien en un mundo vuestro, pudiendo permitiros el lujo de culebrear al margen de la ley y sin que os pase nada. Os sentís muy impermeables porque pensáis que vuestra mole no se va a derrumbar nunca, pero llegará el día en el que os abandonará hasta el desodorante y ya no tendréis amigos, porque cuando el amo deja de serlo no le hace caso ni su perro. Se vengará la humillación por su ladera más izquierda y os veremos con el traje de rayas.
Y con esto ya os hemos dicho casi todo de lo que os teníamos que decir (habrá más, no os preocupéis). Ahora toca que hablemos entre nosotros, los que estamos en el hemisferio chungo de vuestro «modelo de desarrollo».
Las circunstancias nos empujan a no dar tregua al silencio ni un minuto más, a hablar de lo que se tiene que hablar y a decir lo que se tiene que decir; porque no hemos nacido mudos y porque pensamos que es una forma de enviar solidaridad a estos chavales, así como a sus círculos afectivos en los momentos difíciles; porque éstos son los momentos difíciles. Animo.
No tendríamos que permitir, nadie tendría que permitir, que acaben contando cucarachas en el olvido. Y no deberíamos de permitirlo porque sabemos que lo que quieren conseguir con esto es que se rinda un tipo de lucha que les está haciendo mucho daño y también causando mucho ridículo. Un tipo de pelea que, al carecer de contenido violento, quita argumentos al poder y ha sabido caer simpática en un amplio abanico social. No es propiedad de nadie, pero cada vez la emplea más gente. Resultona ella, ha pillado con el pie cambiado a más de uno, incluso ha conseguido situarse en el punto de mira de los medios de comunicación; por salir, ha salido hasta en la sección de Deportes (Giraldillas ). Da tan buenos resultados que hasta los de Vía Digital utilizan este método en sus anuncios, para reivindicar su negocio, lo cual indica que es un método tan legal como la vida misma. Pero a éstos no les cortan el rollito.
Esta lucha galopa por los senderos de la desobediencia y eso les da miedo, por eso la condenan y por eso mismo tenemos que frenarles, porque ellos no son nadie para decirnos cómo tenemos que luchar, y es aquí donde nos tenemos que plantar. A un cuarto de siglo del funeral del dictador, seguimos levantando el hacha de guerra para defender la libertad desde sus raíces más profundas. Broumm, Broumm... arranca la solidaridad.